"Vayan por el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación"
(Mc. 16,15)


[Trasfondo]  [¿Qué hacemos]  [Objetivos]  [Nuestra Coordinadora]
[¿Cómo se forman las Comunidades de Oración en las parroquias]
[Misión Parroquial]  [Comunidades Establecidas]  [Cómo se Dirigen]  [Comunidades en Acción]
[Directorio Diocesano de Misioneros]



 


Equipo Misionero

¿QUÉ HACEMOS?

 

  • Compartir y reflexionar semanalmente la palabra del próximo domingo (lecturas, salmos y evangelios).

  • Seguir las enseñanzas del fundador de la Iglesia Católica, Nuestro Señor Jesucristo. (Jn. 14, 6).

  • Vivir una conversión profunda a imitación de las primeras comunidades de la Iglesia Primitiva. (He. 2, 42-47; 4, 32).

  • Educar en la fe a los participantes que asisten a la comunidad. (Heb. 11).

  • Compartir vivencias cristianas, la acción de Dios en cada uno de los participantes. (1 Pe. 2, 9'10)


LECTIO DIVINA

    "Recuerden que la oración debe acompañar a la lectura de la Sagrada Escritura, para que se entable un diálogo entre Dios y el hombre, porque a él le hablamos cuando oramos, y a él oímos cuando leemos las divinas palabras' (San Ambrosio)". (Dei Verbum, 25)
    La lectio divina no es otra cosa que la lectura orada de la Biblia. Es la oración que nace de la Biblia y se hace con la Biblia. La lectio divina es la lectura de un pasaje bíblico que tiende a hacerse oración y a transformar la vida.
    Para ser lectio divina debe ser un ejercicio metódico y ordinario, en un clima de silencio y oración. La lectio divina es un estímulo para encontrarse personalmente con un texto bíblico, para dejarse interpelar y llegar a un encuentro con el Señor que habla por medio del texto.
    El propósito de la lectio divina es dejarse estimular por la Biblia para conocer al Señor que invita a encontrarse con él y dejarse seducir por él, Palabra de Vida Eterna.

La lectio divina comprende los siguientes cuatro momentos:
        Lectio (lectura)
        Meditatio (reflexión)
        Oratio (oración)
        Contemplatio (contemplación) y Actio (acción)

Para la práctica de la lectio divina se recomienda:
        Tener a la mano una Biblia
        Escoger de antemano los textos (se sugieren las lecturas del día)
        Señalar un tiempo adecuado cada día
        Buscar el lugar apropiado
        Crear un ambiente de silencio
        Tener actitud de fe
        Orar al Espíritu Santo

Las cuatro etapas de la Lectio Divina

1. Lectio = lectura: ¿Qué dice el texto?
    Consiste en leer pausadamente el texto y tratar de entender lo que dice en sí mismo, sin implicaciones personales ni aplicaciones concretas, hasta comprender bien su significado y contenido, poniendo de relieve los puntos principales: los verbos, las personas, los sentimientos, los ambientes. Se trata de saber qué dice el texto en sí, en su estructura, en sus vocablos, en su contexto. Para ello hay que tener en cuenta el género literario del texto y su ubicación en el contexto. Pueden ayudar en esta primera fase las notas o comentarios existentes.

2. Meditatio = meditación o reflexión: ¿Qué me dice el texto a mí?
    En esta segunda etapa se busca lo que el texto me dice a mí. Qué valores están detrás de la acción, de las palabras, de los sufrimientos. Se trata de descubrir el valor central, el mensaje específico del texto, referido al "hoy" de mi vida.
    La meditación es la captación del "hoy" de la Palabra de Dios en mi vida. Es el momento de dejar la lectura y permitir que la Palabra me hable. Ya no es tiempo de leer, sino de escuchar.
    Ayuda grandemente a la meditación mantener las actitudes de disponibilidad, gratuidad y autoaplicación.
    La meditación se hace con la mente, también con el afecto, permitiendo que el texto resuene en nosotros e incluso identificándonos con los personajes.

3. Oratio = oración: ¿Qué le decimos al Señor a partir del texto?
    Es responder: ¿Qué le digo a Jesús, que me habla así? ¿Qué cosa le pido o qué le ofrezco? En la lectio divina la oración es un grito que brota desde lo hondo del corazón que arde por la Palabra de Dios.
    El mensaje suscita espontáneamente una respuesta. La oración consiste en hablar a Dios a partir del mensaje. ¿Qué cosa le digo a Dios? Se trata de responder al llamado, de comenzar a rezar. El mensaje y los valores descubiertos en la meditación ahora son objeto de alabanza, de acción de gracias, de perdón, de petición. El texto se convierte en fuente de gozo y auténtica oración. La oración nos pone en sintonía con los valores evangélicos.    Es el momento de dejar actuar al Espíritu Santo, de despojarnos en la presencia del Señor mostrando nuestra propia verdad, y poner la mirada en el Señor.

4. Contemplatio = contemplación: ¿Qué rasgo he descubierto nuevo del rostro y de la presencia del Señor en mi vida?
   
Es el momento de contemplar el misterio de Cristo y de la profundidad de Dios que se manifiesta en la palabra del texto.
    La contemplación va más allá del texto particular para tocar a la persona de Jesús, que está presente en cada página de la Escritura.
    A esta altura, la oración se hace alabanza y silencio delante del Señor que me habla, que se presenta como amigo, como médico, como Salvador.
    La lectio divina, finalmente, alcanza a contemplar a Cristo y el misterio de Dios presente en la Palabra escuchada. Es como estar amando al Amado (San Juan de la Cruz), ya que quien se nos entrega es Dios mismo, regalándonos su amistad. Por medio de la Palabra del Señor nos encontramos con el Señor de la Palabra.
    Una buena práctica de la lectio divina transforma profundamente el estilo de vida y los valores de la persona:
    "Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino".

(Salmo 119,105)
 


Haga clic en el siguiente diagrama para descargarlo en formato pdf


EJERCICIO DE AMOR


Temas Centrales de las Lecturas Dominicales
Ciclo B, Julio 1, 2018 - Noviembre, 25, 2018

(Click aquí para descargar una copia)

Julio 1-2018: XIII Domingo de Tiempo Ordinario: Cada domingo celebramos la pascua de Jesucristo, o sea, su victoria sobre la muerte y sobre todas las formas de muerte. La palabra de Dios hoy nos invita nuevamente a concentrar nuestra atención sobre Jesucristo como señor y dominador de la muerte. (L1-Sab. 1, 13-15; 2, 23-25), (Sal. 29), (L2-2Cor. 8, 7-9.13-15), (Eva. Mc. 5, 21-43).

Julio 8-2018: XIV Domingo del tiempo ordinario: Las lecturas del día llevan a reflexionar sobre las graves consecuencias del rechazar la palabra de Dios y sobre el deber de acogerla aun cuando llegue mediante mensajeros humildes y modestos. Hay una triste verdad, los hombres que nos decimos creyentes y piadosos, resistimos a la Palabra de Dios para que caiga y resbale sobre nosotros. (Ll-Ez. 2, 2-5), (Sal. 122), (L2-2Cor. 12, 7-10), (Eva. Mc. 6, 1-6)

Julio 15-2018: XV Domingo del tiempo ordinario: Toda la liturgia de este domingo es el eco de aquel llamamiento que de una vez y para siempre nos ha hecho Dios en Cristo. Fuimos llamados a la vida, a la vocación humana, a la fe y a la filiación divina. Somos los convocados por Dios; somos su pueblo. (Amos 7, 12-15), (Sal. 84), (L2-Ef. 1, 3-14), (Eva. Mc. 6, 7-13)

Julio 22-2018: XVI Domingo del tiempo ordinario: Dios por boca de Jeremías condena la conducta de los malos pastores. El evangelio bosqueja la actividad de Jesús pastor, ya no estamos errantes o sin rumbo. (Ll-Jer. 23, 1-6), (Sal. 22), (L2-Ef. 2, 13-18), (Eva. Mc. 6, 30-34)

Julio 29-2018: XVII Domingo del tiempo ordinario: El tema principal de este día es la providencia de Dios que satisface todas las necesidades del hombre. Como Eliseo había proveído el hambre de sus discípulos, así Jesús provee a la de la gente que le sigue para escuchar su palabra. Jesús provee lo que no está a nuestro alcance. (L1-2Re. 4, 42-44), (Sal. 144), (L2-Ef. 4, 1-6), (Eva. Jn. 6, 1-15).

Agosto 5-2018: XVIII Domingo del tiempo ordinario: La liturgia de la Palabra se centra hoy, y por otros tres domingos sucesivos, sobre el discurso de Jesús acerca del “pan de vida”. Jesús es el pan de la vida eterna, porque por medio de él nuestra vida puede adquirir pleno significado. El altar en tomo al cual la Iglesia se reúne en la celebración de la Eucaristía, representa los dos aspectos de un mismo misterio: el altar del sacrificio y la mesa del Señor. Somos llamados a alimentamos con el pan que sacia definitivamente nuestra hambre de justicia y de paz, de esperanza y de amor. (L1-Ex. 16, 2-4.12-15), (Sal. 77), (L2-Ef. 4,17.20-24), (Eva. Jn. 6, 24-35)

Agosto 12-2018: XIX Domingo del tiempo ordinario: Jesús pan vivo bajado del cielo, ocupa hoy el centro de la liturgia de la palabra, toda ella orientada a la Eucaristía. Como el caso de Elías, la Eucaristía es nuestra fortaleza, necesaria para nuestra travesía a través del desierto de la vida. (L1-1Re. 19, 4-8), (Sal. 33), (L2-Ef. 4, 30-5, 2), (Eva. Jn. 6, 41-51).

Agosto 19-2018: XX Domingo del tiempo ordinario: Hoy continúa el discurso del “pan de vida” presentado en términos sacramentales: carne y sangre de Cristo dados en alimento a los hombres. El evangelio nos pide que hoy concentremos nuestra atención sobre este gesto tan tradicional en nuestra vida de fe, para que todo él refleje el espíritu que quiso imprimir Cristo a los actos de culto. (L1- Pro. 9, 1-6), (Sal.33), (L2-Ef. 5, 15-20), (Eva. Jn.6, 51-58).

Agosto 26-2018: XXI Domingo del tiempo ordinario: La elección de Dios y la fidelidad a él son los temas que sobresalen hoy en las lecturas. Josué antes de entrar a la tierra prometida le plantea este dilema a su pueblo: o tomar partidos con los idólatras o decidirse por Yahvé. Tenemos nosotros que decidir a quién servimos. (L1- Jos. 24, 1-2.15-17.18), (Sal. 33), (L2-Ef. 5,21-32), (Eva. Jn. 6, 60-69).

Septiembre 2-2018: XXII Domingo del tiempo ordinario: El tema de la ley de Dios está tratado en la Liturgia de este domingo con singular riqueza. La ley “palabra de Dios” es sembrada en el corazón del hombre para conducirlo a la salvación. La fe verdadera nace del interior del corazón que escucha la palabra divina y la practica con sinceridad. (L1-Dt. 4, 1-2.6-8), (Sal. 14), (L2- Stg. 1, 17-18.21-22.27), (Eva. Mc. 7, 1-8.14-15.21-23).

Septiembre 9-2018: XXIII Domingo del tiempo ordinario: La liberación de la lengua y el oído. ¿Para qué fuimos bautizados? Para tener la libertad de escuchar y expresar. El bautismo abre nuestros oídos y desata nuestra lengua, para que podamos comunicamos con Dios y con el prójimo con libertad y con plenitud. (L1- Is. 35, 4-7), (Sal. 145), (L2-St. 2, 1-5), (Me. 7,31-37)

Septiembre 16-2018: XXIV Domingo del tiempo ordinario: Una vez más se presenta en la Liturgia dominical la paradoja de la cruz, misterio de dolor y de salvación, de muerte y de vida. La cruz ya está armada, pero nadie nos podrá cargar con ella, debe tomarla uno mismo. Si el cristiano no testimonia su fe en Cristo aceptando llevar con él su cruz, esa fe es vana. (L1- Is. 50, 5-9), (Sal. 114), (L2- Stg. 2, 14-18), (Eva. Mc. 8, 27-35).

Septiembre 23-2018: XXV Domingo del tiempo ordinario: Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos. Tal es en síntesis el mensaje de los textos bíblicos de la Liturgia de hoy. El hombre no puede reducir a Dios a la medida de sus pensamientos ni condicionar su conducta. Nunca como hoy los cristianos debemos cuestionar nuestra fe para ver si realmente responde o no a los anuncios del Evangelio. (L1- Sab. 2, 12.17-20), (Sal. 53), (L2- Stg. 3, 16-4, 3), (Eva. Mc. 9, 30-37)

Septiembre 30-2018: XXVI Domingo del tiempo ordinario: El Evangelio de hoy tira todas las cartas sobre la mesa en un gran desafío: todo o nada. Seguir a Cristo es arriesgarlo todo por él. El creyente debe alegrarse cuando descubre cómo el Espíritu de Dios obra en todos los hombres sinceros. La menor obra buena hecha por respeto a Cristo no se perderá, aunque la haga quien no pertenece aún a la comunidad de los creyentes. (L1- Núm. 11, 25-29), (Sal. 18), (L2- Stg. 5, 1-6), (Eva. Mc. 9, 38-43.45.47-48).

Octubre 7-2018: XXVII Domingo del tiempo ordinario: Al reunimos hoy para celebrar la unión de la comunidad en Cristo, la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la unión que debe reinar en esa pequeña comunidad que es la pareja matrimonial. Desde el Génesis se nos presenta el matrimonio como una unidad indisoluble. El cometido de los padres cristianos es precisamente inculcar la doctrina cristiana y las virtudes evangélicas a los hijos recibidos amorosamente de Dios. (L1-Gen. 2, 18-24), (Sal. 127), (L2- Heb. 2, 9-11), (Eva. Mc. 10, 2-16).

Octubre 14-2018: XXVIII Domingo del tiempo ordinario: La narración evangélica de hoy nos sitúa ante el controvertido problema de cuál es la actitud del cristiano ante las riquezas. La frase “sólo Dios es bueno” pretende preparar al joven rico para que no se apegue a las riquezas si la única riqueza buena es Dios mismo. La Palabra de Dios de este domingo es como la piedra de toque de nuestra vida cristiana, la señal a cuya luz somos juzgados. No debemos anteponer las riquezas a la caridad. (L1- Sab. 7, 7-11), (Sal. 89), (L2- Heb. 4, 12-13), (Eva. Mc. 10, 17-30).

Octubre 21-2018: XXIX Domingo del tiempo ordinario: La Liturgia eucarística es siempre sacrificial porque es memorial y celebración del Sacrificio de la cruz. Beber su copa es hacer nuestros los sufrimientos de nuestros hermanos, servir a la comunidad como la sirvió el mismo Jesús. Jesús anuncia por tercera vez a los apóstoles sus sufrimientos y su muerte humillante en Jerusalén. )L1- Is. 53, 10-11), (Sal. 32), (L2-Heb. 4, 14-16), (Eva. Mc. 10, 35-45).

Octubre 28-2018: XXX Domingo del tiempo ordinario: Liturgia de luz, de alegría y de fe es la celebrada hoy por la Iglesia. Luz y alegría por la vuelta del pueblo elegido del destierro. Dios se ha acordado del “resto de Israeel"que le ha permanecido fiel y él mismo se ha hecho guía para su regreso. Como al ciego de nacimiento, Jesús, por medio de la fe, nos devuelve la vista del espíritu. (L1- Jr. 31, 7-9), (Sal. 125), (L2- Heb. 5, 1-6), (Eva. Mc. 10, 46-52).

Noviembre 4-2018: XXXI Domingo del tiempo ordinario: BASTA AMAR. El mandamiento del amor demuestra la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. El amor supremo a Dios, nuestro Señor, es la primera ley de la Alianza. Jesucristo es el Sumo Sacerdote que de una vez y para siempre se ofreció al Padre por la vida de los hombres. Toda la ley del creyente se reduce a un solo mandamiento: amar a Dios y amar al prójimo. (L1- Dt. 6, 2-6), (Sal. 17), (L2- Heb. 7, 23-28), (Eva. Mc. 12, 28-34).

Noviembre 11-2018: XXXII Domingo del tiempo ordinario: DAR Y DARSE. El verdadero creyente da todo de sí, aun con riesgo de su propia vida. Jesús no se dio en cuenta gotas, se dio a si mismo todo y de una sola vez. Si el hombre no es profundamente recto y sincero, puede llegar a servirse de la religión, para sus intereses egoístas; como los fariseos. (L1- IRe. 17, 10-16), (Sal. 145), (L2- Heb. 9, 24-28) (Eva. Mc. 12, 38-44).

Noviembre 18-2018: XXXIII Domingo del tiempo ordinario: Hoy es el penúltimo domingo del año litúrgico, y la liturgia nos quiere abrir los ojos para que nos preparemos al encuentro con Jesucristo, el Hijo del Hombre, que viene a construir un nuevo mundo sobre las ruinas del antiguo. Ese final no es una catástrofe, es solamente el final de una etapa y por eso mismo, es el principio de una nueva era. Reflexionemos hoy con seriedad la palabra de Dios que nos llama a asumir la vida con entera responsabilidad. (L1-Dn. 12,1-3), (Sal.15), (L2-Heb. 10, 11-14.18), (Eva. Mc. 13, 24-32).

Noviembre 25-2018: XXXIV Domingo del tiempo ordinario: Hoy celebramos el año litúrgico con la celebración de la festividad de Cristo Rey. Esta solemnidad aparece como la síntesis de los misterios de Cristo conmemorados durante el año. Se destaca la figura de Cristo como Salvador y Señor de todas las cosas. El remado de Jesús se ejerce por medio de la verdad de Dios. (L1- Dan. 7, 13-14), (Sal. 92), (L2- Apo. 1, 5-8), (Eva. Jn. 18,33-37).


Nuestro marcador de libros y "sticker"

Si interesas uno, comunícate al 787-843-8207 ó al 787-635-5817


¡VEN A CRECER EN LA EXPERIENCIA DEL AMOR DE DIOS!

Para unirse a la Comunidad de Oración de su Parroquia, o para coordinar una Misión en su comunidad, puede comunicarse con el equipo Misionero.

GILDA CRUZ BATIZ
Coordinadora General
Tel. (787) 843-8207